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El pasado año  el Mobbing Rural tuvo  otro boom mediático. Un ganadero del Ripollès encinto los cencerros de sus caballos, porque algunos visitantes de segunda residencia de la Vall de Camprodón no podían dormir. También vivimos la experiencia de un gallo del Pla de l’Estany, donde un neorural de Barcelona lo denunció al Síndic de Greuges, porque el gallo cantaba a las 6 de la mañana. Y qué decir de los turistas de fin de semana, que vienen a buscar la paz del campo y después denuncian a la iglesia el ruido de las campanas.

 

 Pero no caigamos en la anécdota, esto no es Mobbing Rural. Estos casos son solo un pequeño aperitivo que nos permite entender un poco mejor la persecución que están sufriendo algunas granjas en la provincia de Girona.

Estos casos mediáticos, a través del absurdo, nos permiten explicar una problemática cada vez más evidente. Esta alarma social también provoca que se nos abran más puertas para poder exponer este Mobbing de los trabajadores del campo a las administraciones competentes.

 

Pero no podemos perder nuestros orígenes. La verdadera realidad es otra. Segundas residencias que consiguen cerrar granjas y lo peor es que los jueces les dan la razón. Ayuntamientos que no permiten ampliar las explotaciones porcinas para cumplir la normativa europea de Bienestar Animal. Planes de Ordenación Urbanística Municipales que cada vez se hacen más con criterios urbanos y no tanto rurales. Que no tenemos memoria histórica, que no nos acordamos de donde venimos? Hay algunos Planes que solo dejan instalar granjas de 50 vacas, otros que prohíben ampliar cualquier granja, llegando al extremo que prohíben la nueva instalación de ellas.

 

Ayuntamientos deniegan las licencias ambientales aprobadas por Medio Ambiente, y así no permiten la legalización de estas.

 

Que podemos esperar de una administración que prohíbe la construcción de nueva granjas a 1 kilómetro del núcleo urbano? Supongo que molestamos, pero en cambio no hay normativa restrictiva para hacer una casa a 0 metros de una granja. Es que cuando invaden nuestro suelo agrícola ya no molestamos tanto?

 

Acaban de aprobar una ley para multar a las granjas que no hagan buena olor para respetar la intimidad de los vecinos, y la intimidad de los granjeros, que no tienen el mismo derecho a vivir tranquilos?

  

Ya hace 3 años que estamos denunciando el Mobbing rural en Girona que sufren los payeses, y solo hemos conseguidos buenas palabras de los políticos y mucha decepción. El Parlament de Catalunya no aceptó una propuesta para evitar futuros casos de Mobbing con el acercamiento del tocho a nuestras granjas. En Girona el 93% de las granjas están a menos de 1 quilómetro del casco urbano debido a este acercamiento.

 

El Síndic de greuges nos ha dado la razón y ha pedido al Departament d’Agricultura que imponga la política de proteger a los ganaderos, de no dejarlos en unas tierras movedizas, donde ya se hunden por si solos por una crisis muy profunda del sector. No necesitamos ayuda para que nos cierren nuestras explotaciones, cierran por ellas solas¡¡

 

 El Mobbing Rural se define como todas aquellas situaciones que desprecian y rehúsan un sector hasta llegar a extremos de dificultar su viabilidad, no como una enfermedad que provoca insomnio a los visitantes de Barcelona.En el Ripollès han silenciado los cencerros por respeto a sus vecinos, pero nos han faltado tanto el respeto que ya no podemos callar..” el payés hace el paisaje y los alimentos, el paisaje y la gastronomía hace el turismo, protejamos entonces la payesia”.