La presencia de un nuevo virus que afecta al ganado (Schmallenberg (SBV)) se ha confirmado ya en 1.041 explotaciones ganaderas europeas, mayoritariamente de ovino. Los países afectados hasta ahora en la Unión Europa son: Alemania, Holanda, Bélgica, Polonia, Gran Bretaña y Francia. En su conjunto, cinco de los seis países (todos menos Polonia) han constatado un total de 966 focos en explotaciones de ovino, 43 ganaderías de bovino y 32 granjas de caprino.

En España, aún no se ha detectado la presencia del virus, y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y las comunidades autónomas han puesto en marcha un plan de vigilancia de esta enfermedad para la detección temprana del virus.

La postura de la FEP ante esta situación es de cautela, pero sobre todo exigimos que las autoridades no tomen medidas sin contar con nuestra opinión profesional. Con frecuencia, la Administración ha tomado medidas en contra de algunas plagas que nos han causado más problemas que las propias enfermedades. No podemos asumir irreflexivamente las medidas populistas, experimentales o desencadenadas por intereses mercantilistas de la industria farmacológica cuando no las veamos nosotros muy claras. Sin duda, a nadie le interesa más que a nosotros mismos el buen estado de nuestros animales.

Estamos cansados de sufrir las consecuencias de determinados experimentos y, sobre todo, de sufragar las ideas especulativas de distintos laboratorios que pretenden vender masivamente sus fármacos de forma muchas veces innecesaria, promoviendo en ocasiones de forma irresponsable un miedo infundado entre la población para que acepte un plan de choque contra la presunta epidemia de turno (que les permitirá embolsarse una parte importante de nuestros impuestos).

Después del fraude de las campañas de vacunación contra la popularmente llamada Lengua Azul –todos conocemos campañas fraudulentas similares para enfermedades que afectan a humanos, como la gripe A-, de la manifiesta torpeza con que se administró un fármaco insuficientemente probado que, además de generar numerosos problemas sanitarios en muchos animales, demostró resultar innecesario para la mayoría de los casos, no vamos a quedar impasibles ante las decisiones arbitrarias que se puedan tomar desde las distintas administraciones para controlar futuribles presuntas epidemias. Por ello, desde la FEP (Federación Estatal de Pastores), junto con diversas organizaciones europeas, estamos diseñando una estrategia comunitaria  para que desde distintos países de la UE coordinemos acciones y propuestas, basadas en la información rigurosa que estamos recopilando, el asesoramiento técnico imparcial y nuestro propio conocimiento como ganaderos.

Los animales han vivido secular y recurrentemente expuestos a distintas plagas y enfermedades, y en el régimen de semilibertad que es propio de la ganadería extensiva el ganado se tiende a adaptar y a superar los problemas derivados de las enfermedades. A pesar de que algunas de ellas puedan generar una elevada mortandad, no es la situación dominante, y siempre, después de que los animales peor adaptados a resistir la enfermedad de turno mueren, se establece un nuevo equilibrio que asume esa enfermedad sin mayores problemas. Este proceso es ecológicamente muy saludable, ya que de otra forma un control artificial sobre las plagas genera una enorme incertidumbre acerca de la verdadera superación de un problema sanitario, generando una dependencia permanente a algunos medicamentos, además de que obliga a la introducción de fármacos en la cadena alimentaria, complica el manejo del ganado extensivo, aumenta los gastos, etc.

Analizada la situación y los efectos que el virus SBV ha tenido en las áreas en donde ya ha actuado, hemos determinado defender la misma postura que nuestros colegas alemanes de la Federación Alemana de Pastores, con cuyo Presidente Günther Czerkus estamos consensuando algunas medidas a tomar.

-                     El virus puede sobrevivir unos 6 días en el mosquito y también otros 6 días en el animal infectado.

-                     Hay casos en vacas y ovejas, menos en cabras.

-                     Produce diarrea, a veces acompañada de fiebre y con una reducción de la producción de leche hasta el 50%. En general no parece que los animales adultos estén muy enfermos. El problema viene con las hembras preñadas cuando están entre los 20 y 50 días de gestación. Es entonces cuando se pueden generar –o no, pues se han dado casos de gemelos donde uno está bien y el otro no- las malformaciones del feto. Hasta el 40% de las crías se han visto afectadas.

-                     Las crías afectadas normalmente nacen vivas, pero no son viables.

-                     Los científicos recomiendan repelentes de insectos para la protección de la explotación, pero opinamos que, igual que con el virus de la lengua azul, los únicos beneficiados han sido y serán las industrias químicas. Los ganaderos no hemos podido demostrar ningún efecto de  protección contra el virus de la LA.

Una estrategia para el ganadero podría ser esta: separar a los machos sementales de las hembras desde la séptima semana antes de la posible aparición de los mosquitos en el área hasta unos quince días antes de que se mueran o aletarguen en noviembre. Así se asegura que las reproductoras que convivan con el mosquito activo, o no están preñadas, o lo están de más de 50 días y, por lo tanto, fuera de peligro. Al juntar el macho con las hembras un par de semanas antes de que desaparezcan los mosquitos, nos aseguramos de que cualquier picadura no afecte en ningún caso a una hembra con 20 o más días de gestación.

Si la teoría de los 20 – 50 días de gestación es cierta el área ya estaba afectada por el virus, tendrían que nacer las últimas crías malformadas de ovejas y cabras a finales de marzo y de vacas a finales de junio. Ya que los animales adultos no presentan un cuadro clínico grave, los que sean inoculados con el virus desarrollarán anticuerpos de forma natural y, por tanto, estarán inmunizados.